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Benedetta Cappa & el Futurismo Italiano


Benedetta Cappa escribía poesía y recibía lecciones tanto de pintura como de piano desde niña, incluso asistió a la escuela secundaria Vittoria Colonna[1] en Roma, graduándose en 1914.

 

El padre de Cappa, llamado Innocenzo Cappa, fue funcionario del Ministerio de Ferrocarriles y más tarde oficial del ejército italiano. Él murió después de regresar de la Primera Guerra Mundial, un evento trágico que impactó a la pintora tan profundamente que, describió su estado emocional y psicológico como un núcleo roto.

 

Alberto y Arturo eran sus hermanos, los cuales eran historiador y periodista respectivamente, los cuales también tenían vínculos con el ejército y la política italiana, lo que puso a la familia en estrecho contacto con el Partido Socialista de Italia y, finalmente, con muchos de los artistas futuristas, entre ellos Filippo Tommaso Marinetti, fundador del movimiento y su futuro cónyuge.

 

Su interés por la ciencia de la educación la llevó a explorar la pedagogía de María Montessori[2], cuyas ideas y conceptos tratan el aprendizaje como una experiencia principalmente sensorial. El interés de Cappa por la exploración táctil continuó y luego se configuraría en su versión de la ideología futurista. Recibió el título en educación primaria de la Universitá degli Studi di Roma[3]  en 1917.

 

Las actividades de los hermanos de Cappa con los futuristas, especialmente de su cuñada Rougina Zatkova[4], la inspiraron a dejar la enseñanza alrededor de 1917. Es así como comenzó su formación como pintora en el estudio de Giacomo Balla, un artista abstracto que creaba piezas que capturaban el movimiento y la luz. Cappa inicialmente realizó sus elecciones de tema y estilo según las sugerencias de su mentor, representando objetos dinámicos y su impacto en el entorno.

 


Cappa comenzó a conocer artistas de vanguardia, poetas y escritores que se reunían en el estudio, la Casa Balla. Fue ahí que conoció a Filippo Tommaso Marinetti en 1918, con el que comenzó a intercambiar cartas que, inicialmente estaban escritas con cierta formalidad por ambas partes, tratando las ideas futuristas y obras literarias. El amor pronto surgiría y ambos se casaron en 1923.

 


​Las considerables contribuciones realizadas por Cappa, a pesar de contraer matrimonio con una independencia tan decidida, fueron eclipsadas por la figura de Marinetti y la forma vociferante con la que dirigió el movimiento. Sin embargo, el tono notablemente misógino de los textos fundacionales se silenció en gran medida a medida que aumentaba el número de mujeres futuristas, especialmente Benedetta y su cuñada Rougina.

 

En su legado artístico, Cappa reafirmó constantemente el deseo de que, las contribuciones de las mujeres ayudaran a reducir la agresión, aunque lo hizo en sus obras de acuerdo con los ideales revolucionarios del movimiento futurista. Pero, incluso dentro del contexto del movimiento futurista, dominado por hombres y el matrimonio con su fundador, Cappa insistió en la acción directa y la participación de las mujeres.  En sus propias palabras:

“...creo que el alma femenina está en los albores de su expresión artística (...) sin copiar las experiencias de los hombres".

  

La acción y la estética de la era de las máquinas es un tropo dentro del futurismo que aparece con frecuencia en la obra de arte de Cappa. Incluso, la más antiguas de sus obras reconocidas fue sobre un «Tren a toda velocidad por la noche» de 1924.

 


Una de las primeras pinturas abstractas y la considerada como mejor de sus obras, titulada «Velocidad de un bote a motor» entre 1923 y 1924, contiene muchos de los elementos que llegarían a marcar el estilo de pintura de Cappa. Las formas curvilíneas bien definidas, pintadas en tonos degradados, se organizan compositivamente para implicar objetos en movimiento:

«...la interacción de “líneas de fuerza” se convierte en el tema».

 


Las obras de Cappa se exhibieron, junto con el resto de los futuristas italianos, tanto durante su vida como después, con importantes exposiciones desde 1926 hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ella participó regularmente en la Bienal de Venecia, siendo la primera mujer en tener una pintura reproducida en un catálogo de la Bienal.

 

El impetuoso movimiento de vanguardia se había convertido en uno de los preferidos por las altas esferas políticas y económicas de Italia, durante las dos décadas transcurridas desde el manifiesto de Filippo Tommaso Marinetti.  En la nueva encarnación del futurismo, se trasladaron los temas de la velocidad y la mecanización, siendo su obra «Cappa Il Grande X»[5] de 1931, la culminación de una época y el preludio de otra.

 


Los futuristas recibieron pocos encargos de murales públicos en la década de 1930, con la excepción de tres obras de tamaño mural para los nuevos en el edificio de Correos de Palermo, en Palermo. La Spezia era un puerto importante y también albergaba varias bases militares en ese momento. Casi todas las pinturas de Benedetta que han sobrevivido fueron pintadas en un período de quince años.

 



La serie de murales para la sala de conferencias en el edificio de Correos de Palermo, en Sicilia, es de las obras más reconocibles de Cappa.  La paleta de colores azul pálido y verde, junto con el uso de témperas y medios encáusticos, fueron diseñados para invocar resonancias con los frescos encontrados en Pompeya[6].

 


El Edificio de Correos de Palermo es una amalgama de obras de varios artistas futuristas -aunque no tan bello como el de Agrigento-, ya que fue diseñado por el arquitecto racionalista Angiolo Mazzoni y alberga mosaicos de azulejos de Luigi Colombo Filìa y Enrico Prampolini, además de los murales de Benedetta Cappa.

 


La colección representa la velocidad y la eficiencia idealizadas de la entrega de mensajes en el mundo moderno, incluyendo comunicación terrestre, marítima, aérea, radio, telegráfica y telefónica. Este nuevo énfasis, en los murales por parte de los futuristas, se destacó cuando publicaron tres artículos sobre muralismo en su nueva revista «Stile Futurista» en 1934.

 

Los murales futuristas eran únicos en el sentido de que, solo contendrían imágenes inspiradas en la tecnología moderna, mientras que los artistas futuristas también estaban interesados en tener encargos públicos para sus murales, por lo que citaron numerosos lugares que deseaban embellecer con ellos, en folletos publicados para acompañar sus dos exposiciones de murales de 1934. La “lista de deseos” incluía numerosos lugares políticos y públicos, como estaciones de tren, oficinas de correos, escuelas e incluso una base de hidroaviones.

 

La influencia de Cappa se expandió dentro del Movimiento Futurista a medida que desarrolló su práctica artística. Sin embargo, muchos artistas italianos comenzaron a adherirse al movimiento fascista de Mussolini que, condujo al período comúnmente conocido como el “futurismo de segunda ola”, en el que se destacó la llamada «Aeropittura»[7].

 

Los vínculos entre el futurismo y su nueva dependencia con la dictadura de Mussolini, hizo que los artistas fueran censurados y terminase el movimiento artístico con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Además, las obras de los futuristas fueron mal vistas durante la posguerra, hasta que fueron apreciadas nuevamente hasta la década de 1980.

 



[1] Era la marquesa de Pescara, una poetisa e influyente intelectual del Renacimiento italiano. Su obra literaria comprende poemas de amor, dedicados a su marido, las Rimas, subdivididas en rimas amorosas y rimas espirituales, inspiradas en el estilo de Francesco Petrarca, y composiciones en prosa de tema religioso, entre las cuales están el «Llorando por la pasión de Cristo» y la «Oración en el Ave María». Sus obras se imprimieron por primera vez en Parma en 1538, pero poco después aparecieron nuevas ediciones: en Florencia y Venecia, respectivamente.

[2] María Tecla Artemisia Montessori, más conocida como María Montessori, fue una médica, pedagoga, psiquiatra y filósofa, además de humanista, activista feminista, sufragista italiana y devota católica. Ella se convirtió en una de las primeras mujeres médicos de Italia en 1926 y, como educadora, fue conocida por la filosofía de la educación que lleva su nombre, además sus escritos sobre pedagogía científica.

[3] Universidad de Roma en italiano.

[4] Růžena Zátková fue una pintora y escultora checa que ha sido considerada como la «única futurista checa auténtica» y, como resultado de su herencia bohemia y su residencia de una década en Roma, se convirtió en un importante vínculo artístico entre el futurismo italiano y ruso. Está considerada una de las pioneras del arte cinético. Ella se mudó a Roma, en donde conoció a Arturo Cappa, el hermano de la artista futurista Benedetta Cappa, con el que comenzó con él «una intensa historia de amor» para toda la vida.

[5] “Cappa, la Gran X” en castellano.

[6] Pompeya fue una antigua urbe romana situada próxima a la actual Nápoles. Es principalmente conocida por haber sido destruida durante la erupción del Vesubio del año 79.

[7] La “Aeropintura” fue una expresión importante de la segunda generación del futurismo italiano, desde 1929 hasta principios de los años 1940. La tecnología y la emoción del vuelo, experimentadas directamente por la mayoría de los aeropintores, ofrecieron los aviones y el paisaje aéreo como nuevos temas. Las obras de esta corriente fueron ignoradas durante décadas, debido a las obras de propaganda, con retratos de Benito Mussolini, como los pintados por Gerardo Dottori.

 


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